Ljiljana Zekovic

 

 

LOS MUNDOS PARALELOS Y CÓDIGOS LINEARES

 

 

El arte de la Moderna lo podemos observar, en uno de sus segmentos, a través de la teoría de la estética positivista de Hipólito Taine por la cual aquélla viene conectada firma y complejamente con el medio ambiente, alrededor socio-cultural específico y una región determinada, y en otro segmento a través de la actitud ontológica por la cual viene destacado en el primer plano el concepto psicológico de la enajenación del individuo en el mundo inhumano y mentiroso de hoy día (Kafka, Brecht).

 

Muchos artistas pintores, partiendo del intimismo existencial, valores heredados y adquiridos, normas éticas, estándares y conocimientos nuevos, por el medio de su comentario contratado sobre fenómenos sociales parten de la contemplación honda por la cual se da forma a la actitud particular y autónoma de cada individuo.

Por la contemplación intelectual, introspección, notando emociones hondas íntimas y por pensamientos, Milena Jovicevic Popovic ha formado una obra en la que no parte de la improvisación como la base del proceso creador, sino de la idea entendida como un embrión iniciador, el que se confronta en su desarrollo continúo con la estatización estéril y hermetizada. De hecho, asimilando el espíritu de tiempo por la modificación permanente de sus impulsos pensativos y expresivos ha creado un arte recente por el que potencia la separación de la pragmática tradicional y de la lógica.

La imagen fiel de la realidad ella cambia con el signo, simbólica, ideogramas específicos: por la mano, la nube, las tijeras, círculos concentrados… los que representan recobramiento razonable de las estructuras y situaciones enigmáticas y conceptuales con las que nos encontramos en sus trabajos. A través de éstas ella define verdades crítico-observadoras, provocativas, emocionales y espirituales de sí misma y del mundo, no reproduciendo con éstas sólo impresiones perceptivas, sino expresa lo que ella vive y siente íntimamente.

Los datos de la realidad realiza en el ámbito de la figuración por la que intenta “emanciparse de las naturalias”, lo que viene a ser la expresión estilística de pop-arte más próxima a ella. Sus trabajos contienen códigos de la determinación general pop-artística: sensibilidad, actitud hacia el mundo contemporáneo, modo de dar forma a forma, reducción y “abstracción” de la realidad.

 

Las figuras como símbolos y metáforas, y formas de la determinación de signos no soportan destrucción ni descompensación, sino crean una realidad nueva la que representa la vida como un axioma que exige la procesualidad de la expresión artística y determinación formativa, la que se ve guiada por la necesidad de obtener una formulación iconográfica firme.

 

Por la harmonización de sentimientos con el signo artístico, por el revelamiento de la verdad absoluta en lo real, por la expresión formal autónoma, Milena ha convertido lo cotidiano en lo enigmático con elementos que tienen que ser descifrados o aceptados como un juego de elementos artísticos que forman unidades estetizadas legibles conectadas por las particularidades temáticas.

 

El sentimiento-sensación-emoción como un proceso subjuntivo, representa una fuerza iniciadora básica en la conceptuación del cuerpo sensitivo-estético de la obra artística de Milena.

 En ventanas-pozos de trenes y metros, ella reflecta, como en sus caras propias, sensación externa, imagen y dorso, los dos que están en la reciprocidad permanente. Cambios permanentes y movimiento que siguen siluetas de perfiles humanos y paisajes transfiguran formas abstractas en las minimalistas. El fenómeno de la realidad queda anulado en la velocidad que cambia formas, convierta lo real en códigos lineares, como un rotulador que marca mercancía de consumo. En el espacio cerrado y frontalizado los perfiles se van desvaneciendo formando formas nuevas. Gotas del color libremente aplicado manan creando así redes de lluvia que de vez en cuando llegan a ser bastantes para sí mismas.

 

Las figuras están definidas artíisticamente por manchas coloradas y un dibujo sutil, mientras que las facciones, algunas veces curvadas o deformadas caricaturalmente, están expresadas con una sencillez infantil.

 

Por los elementos ordenados y sintetizados artíisticos, el procedimiento expresivo y alegre de pintura, Milena ha logrado obtener posibilidades de expresión extraordinarias. En un fondo uniforme, con el gesto espontáneo y simple, ha puesto formas simplificadas que reflectan una vitalidad prehistórica, pero también y “una vitalidad del hombre cultivado”.

 

Las figuras a la Haringer: negras, blancas, rojas, verdes, señales, escaleras, carreteras, señales de informacion: línea de metro, movimiento, autostop, peligro, frágil… han cubierto el mundo. El “Hado” y lo celestial han logrado ser lo mismo. El ser humano y sus productos han obtenido el mismo código de identificación. El cuerpo se ha convertido en un signo llenado de flechas que le permanentemente van trazando el camino de existencia, lo que inevitablemente ha producido la destrucción de la compactibilidad corporal.

 

En el mundo habita el peligro. Todo es frágil e inseguro bajo un “sol” negro – una farola de ultratumba y rayas doradas de Helios. Únicamente el animal realiza sus necesidades y instintos naturales. El perro y su desecho se han elevado al trono que respeta las leyes de la naturaleza.

El reloj en el que el tiempo corre para atrás, los círculos concentrados-espirales como vencimiento del espíritu sobre la materia; las tijeras como un principio activo que corta y da forma a la materia pasiva, la nube como un símbolo de ying y yang, todos con su simbólica representan factores arquetípicos infiltrados hondamente en la obra de la proveniencia postmoderna de Milena Jovicevic Popovic. Éstos, como elementos optimísticos de la totalidad y no-destrucción cósmica, se confrontan con la deshumanización y despersonalización del mundo contemporáneo lo que representa el motivo final de la obra artíistica de esta artista tan dotada y creativa.    

 

for exhibition in Galeria Zero, Barcelona, 2006.